Es posible que sea la portada de La Aventura de Diana, lo que te haya llamado la atención, por su contraste entre tradición y modernidad, entre ese buque de vela en una acuarela en tonos sepia, sobre el código matrix en las inequívocas letras de fósforo verde de los programadores. Se trata de una portada cuidadosamente trabajada en su conceptualización y mensaje.

El majestuoso velero, aparece, en la realista acuarela de Asis Pazó, con las velas flácidas junto a un diminuto y humeante barco de vapor, posiblemente un remolcador en las aguas calmadas de la bocana de un puerto.

El velero es el legendario Cutty Sark, en su día uno de los más rápidos de la compañía de Indias, la East India Trading Company que traía el té desde SriLanka (Ceilan) y China a la metrópolis inglesa en tiempo record bordeando el cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica. Era la segunda mitad del siglo XVIII. En esa época aparece la máquina de vapor, siendo su aplicación a la industria naval una de las primeras. Los barcos fueron sustituyendo sus mástiles y aparejos por una enormes ruedas de palas a modo de propulsión.cutty_sark_trade_route

Para los armadores y capitanes de las majestuosas goletas y fragatas, bribarcas y navíos de 4 y 5 mástiles, aquellos ruidosos, humeantes y, sobre todo, lentos vapores no eran competencia; Tan solo una estridente extravagancia de los tiempos modernos. Por eso , cuenta la leyenda que, cuando un armador de una naviera “vaporizada” se atrevió a retar al del Cutty Sark a una carrera desde el lejano oriente, este lo aceptó con arrogancia y seguridad, plenamente convencido de la superioridad de su navío. Y perdió. Ganó el vapor.

No ganó porque fuera más rápido, sino porque pudo aprovechar una nueva ruta –en la que no soplan los vientos- por el mar rojo y atravesando por el recién inaugurado Canal de Suez, ahorrando miles de millas –de peligrosa navegación en los 40 rugientes-.  La derrota de Goliath, el majestuoso y mítico icono de la navegación, por David, el advenedizo y enclenque recién llegado, capaz de pensar diferente. Esa victoria del vapor sobre la vela sentenció 20 siglos de tradición naval, y la vela pasó a ser una propuesta de ocio y deporte. El vapor, como tecnología disruptiva, supuso un cambio de época, la 1ª revolución industrial, y en la que empieza la segunda ola de destrucción creativa de Schumpeter. En este momento estamos en la cresta de la quinta ola schumpeteriana que romperá en 2020.

Ese “Cambio de época” es comparable al que hoy supone internet, en la convergencia de la digitalización y la conectividad. La Quinta ola. No tanto como tecnología en si misma, sino por la posibilidad de explorar nuevas rutas, nuevos atajos –como entonces el canal de Suez o el de Panamá- para conectar mundos hasta entonces inconexos.

La portada de “La Aventura de Diana” cuenta una historia sobre épocas de cambios, y cambios de época. Una historia sobre oportunidades y amenazas, oportunidades para quienes son capaces de entender las nuevas rutas y aprovecharlas, y amenazas para quienes desde su arrogante posición de dominio. Por eso la acuarela del Cutty Sark aparece sobre un código de Matrix. Internet, o mejor la digitalización, es la nueva máquina de vapor.

El Cutty Sark, tan majestuoso como en 1869, pero ya en dique seco, puede visitarse en Londres, en el distrito de Grenwich, convertido en museo y recorrer la magnífica exposición de mascarones de proa en sus bodegas. Imperdible.